San Valentín para ¿matrimonios o parejas de hecho?

Feb 3 • Legal

Por Paz Tejedor

Un año más, llega el 14 de febrero, San Valentín, y toca hacer frente a las eternas dudas: ¿Qué le regalo a mi pareja? ¿Hacemos un viaje? ¿Matrimonio o Pareja de Hecho?… os damos algunas pautas para resolver vuestras dudas legales. Ya sabemos que queremos seguir con esa persona especial, pero… ¿nos casamos? ¿vivimos juntos y ya? ¿qué es eso de pareja de hecho, me conviene?.

En primer lugar debemos saber que no son equiparables las uniones de hecho y el matrimonio. De hecho, la doctrina jurisprudencial del Tribunal Supremo, en línea con la del Tribunal Constitucional, se ha preocupado de precisar que la unión de hecho —condición adquirida siempre y cuando los convivientes se inscriban en el Registro de Parejas de Hecho correspondiente— es una institución que nada tiene que ver con el matrimonio, aunque una y otra se sitúen dentro del derecho de familia. De hecho, tal y como recoge la sentencia del Tribunal Supremo de 12 de septiembre de 2005, con la existencia del matrimonio homosexual, se puede proclamar que la unión de hecho está formada por personas que no quieren, en absoluto, contraer matrimonio con sus consecuencias.

¿Nos casamos o somos pareja de hecho?

El artículo 44 del Código Civil (CC) –norma estatal— dispone que el matrimonio es la unión estable y permanente de dos personas del mismo o diferente sexo. Tramitado el expediente previo, conforme a la legislación del Registro Civil y acreditada la capacidad matrimonial (artículo 56 CC), los contrayentes expresarán su consentimiento ante la autoridad competente (artículo 57 CC) y dos testigos, extendiéndose la inscripción o el acta correspondiente que se inscribirá necesariamente en el Registro Civil correspondiente.

Respecto a las uniones de hecho no existe en nuestro ordenamiento jurídico una legislación de aplicación general en el ámbito de todo el Estado que regule las uniones de hecho. Sólo determinadas Comunidades Autónomas han dictado normas para regular las parejas de hecho, entre ellas Madrid mediante la Ley 11/2001, de 19 de diciembre, de Uniones de Hecho de la Comunidad de Madrid.

¿Qué opción tiene más ventajas? 

  • las uniones de hecho, registradas o no, tienen ciertos derechos menguados, mayores dificultades para hacerlos valer y, en ciertos casos, notable inseguridad jurídica.
  • En cambio, el matrimonio, la pauta tradicional y desde 2005 abierta a las personas del mismo sexo, reporta beneficios automáticos.

Aunque las leyes han avanzado en la equiparación de derechos con los matrimonios, a las parejas de hecho se les suelen exigir unos tiempos de convivencia mínimos que no rigen para los casados.

 

  • La Seguridad Social dispone de la regulación más concreta sobre parejas de hecho a nivel estatal. Es la que afecta a la pensión de viudedad. Para poder percibirla, la pareja superviviente debe demostrar, al menos, cinco años de convivencia ininterrumpida en el lustro anterior al fallecimiento. Para los matrimonios basta un año.

 

  • Para que un miembro de una pareja tenga derecho a la asistencia sanitaria derivada de la cartilla del otro es preciso acreditar un año de convivencia continuada. Para los casados es un derecho automático.

 

  • El derecho civil general reconoce menores derechos a las parejas que a los matrimonios ante las herencias. De no haber testamento, el viudo de hecho carece de derecho a herencia. En los matrimonios, el miembro superviviente siempre tiene derechos.

 

  • La Ley de Arrendamientos Urbanos establece que, en caso de fallecimiento, el cónyuge del inquilino tiene derecho a la prórroga del contrato de la vivienda. En cambio, la pareja debe llevar al menos dos años de convivencia. Este requisito no rige si existen hijos en común.

 

  • En el caso de ruptura de la pareja, algunas Comunidades Autónomas regulan una pensión compensatoria para el miembro que ha resultado desfavorecido, pero otras no lo recogen. No obstante, los miembros deben pactarlo expresamente y recogerlo en una escritura pública, a diferencia del caso de matrimonio, donde el cónyuge desfavorecido podrá solicitar la pensión compensatoria en el propio procedimiento de separación o divorcio.

 

  • A diferencia de los cónyuges, los convivientes no pueden tributar en el modo de declaración conjunta del IRPF. Sólo pueden hacerlo de manera individual. Los cónyuges, sin embargo, pueden optar por hacerlo de manera conjunta o de manera independiente. En donaciones, los convivientes no disfrutan de las exenciones fiscales autonómicas de las que sí disfrutan los cónyuges. No obstante, tanto los cónyuges como los convivientes pueden acceder a subvenciones, viviendas públicas, concesión de ayudas y becas y exenciones fiscales en su tramo autonómico.

 

Y después de leer este post, recuerda el refrán:…¡Antes de que te cases, mira lo que haces!

 


Paz Tejedor es responsable del departamento de asistencia y protección jurídica de Allianz Global Assistance. Abogado, con más de 15 años de experiencia en el ejercicio del Derecho, tanto en empresas de servicios como aseguradoras y en cliente final.

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