Fushimi Inari-Taisha: el santuario de los mil toriis

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Japón es un país lleno de maravillas y rincones para descubrir. Un país tranquilo a pesar del estrés que puedan despertar las grandes ciudades y es que, el índice de criminalidad es muy bajo (es uno de los 10 países con menor tasa del mundo), lo que siempre hace que el turista se sienta más cómodo. A esto se suma la amabilidad y hospitalidad de sus habitantes quienes, a pesar de no hablar otro idioma que no sea el japonés, se desviven por poder atender a todo el solicita su ayuda, haciéndose entender sin necesidad de hablar un idioma común con su interlocutor.

En el país del sol naciente conviven todo tipo de religiones, pero las dos mayoritarias en el país son el budismo (la que mayor número de fieles tiene) y el sintoísmo (segunda religión del país), las cuales coexisten en total paz y harmonía. La primera de ellas es una doctrina filosófico-religiosa, que tiene como figura principal a Buda, a quien podremos encontrar representado en multitud de formas, materiales y tamaños en diferentes templos repartidos por todo el país. Por otro lado, tenemos el sintoísmo o Shinto, originaria del país y que idolatra a los kami o espíritus de la naturaleza. Estos espíritus son muy numerosos ya que hacen referencia a multitud de seres o fenómenos de la naturaleza y aunque no existen unos dogmas de fe como en otras religiones, existen templos donde los seguidores del Shinto pueden acudir a rezar y uno de esos templos es el que nos ocupa hoy, Fushimi Inari-Taisha.

Ubicado en un distrito periférico del sudoeste de la ciudad de Kioto, este recinto sagrado enclavado en una colina boscosa con un lago, cuenta con varios miles de toriis o arcos tradicionales portadores de fortuna. Normalmente, estas puertas se colocan en los accesos al santuario, sin embargo, en el caso de los dedicados a Inari, la divinidad de la fertilidad, el arroz, los zorros, la agricultura y la industria, la cantidad de estos arcos se reproduce por cientos o miles a lo largo del recinto sagrado. Representada normalmente como un zorro con una llave, una hoz o un o un pergamino en la boca, esta deidad protectora de los negocios cuenta con multitud de puertas torii en sus recintos debido a que los empresarios las colocan con el fin de atraer los favores de este Kami, uno de los más venerados de todo Japón.

En templo de Fushimi, el principal dedicado a esta divinidad, 4 kilómetros de túneles formados por estos arcos de color naranja y negro, que cuentan con inscripciones de los donantes en uno de los lados de cada poste vertical, se alternan con miles de pequeños altares donde los fieles depositan pequeñas puertas inscritas a modo de ofrenda y que se venden en el acceso del recinto. Durante todo el recorrido podrás encontrar múltiples representaciones del zorro, normalmente cubierto con una especie de babero (yodarekake) de color rojo (color que identifica a Inari). Suelen ir en pareja, representando a un macho y a una hembra.

Comulgues o no con la religión sintoísta, recorrer este santuario es toda una experiencia que uno debe experimentar y es que los túneles son de una belleza increíble, pero el entorno en que se encuentran lo son aún más. Hay que advertir que al principio puede ser desquiciante el intentar tomar una foto de una perspectiva de las puertas sin que se metan turistas o fieles, pero a medida que se avanza la cantidad de visitantes disminuye, permitiendo más fácilmente tomar unas fotografías que serán la envidia de tus seguidores en redes sociales.

 

 

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Foto de encabezado de themonnie.

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