Henry Morton Stanley África

Viajeros ilustres: Henry Morton Stanley

Sep 24 • El dato

Hace unas semanas repasamos la vida del escocés David Livingstone, una biografía que quedaría incompleta sin la presencia en ella de Henry Morton Stanley y la legendaria frase que pronunció cuando ambos se encontraron a orillas del lago Tanganica: “Doctor Livingstone, supongo”.

Por eso, hoy vamos a centrarnos en la historia de este galés nacionalizado estadounidense que llevó a cabo algunas de las expediciones más importantes del siglo XIX en África Central. Además, su contribución fue decisiva en el periodo imperialista que comenzaba por aquel entonces.

Nacido en 1841 y bautizado como John Rowlands, tuvo una infancia repleta de maltratos y penurias, que incluyó una estancia en la institución de acogida para necesitados St. Asaph Union Workhouse. Con quince años huye de este centro y, al alcanzar la mayoría de edad, es contratado en el puerto de Liverpool y viaja a Nueva Orleans.

Allí toma el apellido Stanley de un comerciante para el que trabaja y participa en la Guerra Civil Norteamericana. Primero en el bando de los confederados y, al ser capturado, en el de la Unión. Finalizado este conflicto inicia su carrera como periodista, que le llevará a Abisinia (Etiopía) siguiendo a las tropas británicas.

Poco a poco, su currículo viajero va creciendo (España, Grecia, Beirut, Alejandría) y la popularidad que alcanza lo convierte en el hombre elegido por el periódico New York Herald para partir en busca David Livingstone, del que no se tenían noticias desde hacía varios años.

Lo que ocurrió a continuación es de sobra conocido. Stanley lo localizó gravemente enfermo a finales de 1871 en las inmediaciones de la aldea de Ujiji, pero, tras recorrer juntos la parte norte del lago Tanganica, no logró convencerlo de que regresase al Reino Unido. Esta negativa hizo que, de vuelta a casa, el galés tuviese serios problemas para demostrar que el encuentro se había producido.

Pese a la fama de este capítulo en la vida del explorador, su idilio con África no había hecho más que empezar. En 1874 viaja al Congo financiado por los periódicos New York Herald y Daily Telegraph para seguir el curso del río Congo hasta el mar. En esta expedición no sólo logró su objetivo, sino que obtuvo abundante información sobre las fuentes del Nilo y los lagos Victoria y Tanganica.

Después de realizar varios encargos para el rey Leopoldo II de Bélgica, cuya ambición imperialista era notable, fue seleccionado para encabezar una nueva misión de rescate: la del físico y naturalista alemán Mehmet Emin Bajá, cuya vida estaba amenazada por fuerzas rebeldes en el corazón de África.

El despliegue en esta ocasión fue enorme y, después de superar numerosas dificultades que mermaron el equipo de Stanley de forma significativa, encontró a Emin Bajá. Por aquel entonces, el germano había adoptado las costumbres africanas, no creía correr ningún peligro e incluso costaba identificarlo como ciudadano europeo.

Por todo ello, en un primer momento se negó a regresar a tierras británicas. Sin embargo, cambió de opinión tras sufrir un arresto domiciliario a cargo de un grupo de militares a los que comandaba.

Esta fue la última expedición de Henry Morton Stanley, que llegó a ser miembro del Parlamento británico en 1895 y dejó para la posteridad numerosos libros relatando sus aventuras, tales como “A través del continente negro” (1978) y “Cómo encontré a Livingstone” (1872).

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